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El poema de Kavafis
“Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
Debes rogar que el viaje sea largo,
Lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los Legistrones ni a los Cíclopes,
Ni a la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
Si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
Emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Debes rogar que el viaje sea largo,
Que sean muchos los días de verano;
Que te vean arribar con gozo, alegremente,
A puertos que tú antes ignorabas
Para aprender, y aprender de quienes saben.
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Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
Llegar allí, he aquí tu destino.
Más no hagas con prisas tu camino;
Mejor será que dure muchos años,
Y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
Rico de cuánto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido;
Más no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
Sin duda sabrás ya que significan las Ítacas.”.
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